Qué ver en Vilnius (o Vilna) en 1 día

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Vilnius es uno de esos destinos que no tenía en mis planes a corto plazo, pero de unos meses para acá me entró el deseo de recorrer los países bálticos y sus capitales. Este verano 2019 lo quise dedicar a las capitales de Estonia, Letonia y Lituania y de paso ir en barco de Tallin a Helsinki (aprovechando la “cercanía”). Así que empezamos el recorrido por Vilnius!

La Catedral de Vilnius

Empezamos el viaje saliendo muy temprano desde el aeropuerto de Roma “Ciampino” con la aerolínea Ryanair (el boleto nos salió bastante económico, alrededor de 30 euros, sólo ida y lo compré con un mes de anticipación. Por cierto, les aconsejo SIEMPRE adquirir sus boletos de avión de lunes a miércoles y sobre todo en horarios de las 2 a las 4 de la tarde. Luego escribiré un post sobre esto ya que al parecer las aerolíneas bajan sus precios esos días de la semana y en ese horario en particular!).

Llegando al aeropuerto de Vilnius
El interior del aeropuerto de Vilnius, uno de los más bonitos que he visto (estilo barroco). Su interior parecía una estación de tren

Para llegar del aeropuerto al centro de la ciudad hay varias opciones. Obviamente la más económica y que aconsejo absolutamente (ya que el trayecto del aeropuerto al centro es de 15 minutos) es con el autobús público. Hay varias líneas que conectan la terminal hasta la estación central de autobuses y trenes de Vilnius llamada “Stotis”. Los autobuses 1 y 2 salen del aeropuerto directamente hasta Stotis. En mi caso tomé el autobús 3G (que tiene salidas más frecuentes respecto a los autobuses 1 y 2) y que va a un distrito al norte de la ciudad. Si tomas este autobús tienes que bajar cerca del centro de la ciudad en “Lukiskes Square”. De ahí andando son 15 minutos hacia el centro histórico. El precio de un billete sencillo es de 1 euro y puedes adquirirlo tranquilamente con el chofer del autobús. Por otro lado existe la opción del taxi con un costo más elevado, pero por la cercanía con la ciudad no vale mucho la pena gastar unos 10 o 15 euros más (a menos que llegues a Vilnius ya muy tarde en la noche y tu hotel quede lejos de la central de autobuses).

Señales al salir del aeropuerto

Como sabrán, Vilnius (o Vilna) es la capital y la ciudad más poblada de Lituania y la segunda ciudad con mayor número de habitantes de los Países bálticos (sólo después de Riga). Este país, después de haber sido invadido por los nazis durante la segunda guerra mundial, fue gobernado por la URSS durante casi 5 décadas pero en 1991 obtuvieron su independencia. Entraron a formar parte de la Unión Europea en el año 2004. Es un país rico en historia y también en bellezas arquitectónicas, donde muchas de ellas lamentablemente fueron destruidas durante la segunda guerra mundial.

Así me recibió la hermosa Vilnius: con un día soleado
Una iglesia en el parque cerca de Lukiskes Square
Estatua de una mujer con vestimenta típica de Lituania
Y que encuentro un mural en honor a Frida Kahlo por las calles de Vilnius!

Catedral de Vilnius

La catedral es el ícono de mayor atracción que tiene la ciudad y un orgullo para los lituanos. Es un monumento de color blanco y poco suntuoso (respecto a otras iglesias que he visto en Europa) pero llama la atención la torre del reloj, misma que se encuentra separada del monumento principal. La Catedral fue construida por el rey Mindaugas en 1251 cuando éste se convirtió al cristianismo, pero a su muerte el templo volvió a ser escenario de ritos paganos, hasta que años después Lituania fue consagrada al Cristianismo (fue el último país europeo en aceptar esta fe). Hay que tener en cuenta que pese a ser el último convertido al cristianismo, curiosamente es la única república de las tres bálticas que no es ortodoxa sino católica.

Su campanario se encuentra en una torre (la única que queda en pie de la antigua muralla defensiva de Vilnius) separada a unos pocos metros del monumento.

Estatua de Gediminas enseguida de la catedral, fundador de la ciudad y uno de los gobernantes más famosos de Lituania

La Calle Pilies

Saliendo de la plaza de la catedral y tomando la dirección hacia el ayuntamiento es inevitable no pasar por la Calle Pilies, la más pintoresca del casco antigüo. Les aconsejo tomarse un tiempo y perderse por sus callecitas llenas de negocios, bares y otros rincones que vale la pena descubrir sólo a pie y que se recorre en pocos minutos!

Restaurante de comida típica lituana al inicio de la Calle Pilies

Siguiendo con nuestro recorrido por el casco histórico de Vilnius, llegamos hasta su Ayuntamiento. Tuve suerte (tal vez porque visité la ciudad en fin de semana!) ya que encontré varios puestos con productos típicos de Lituania y hombres y mujeres vestidos como en la Edad Media:

Muy cerca de la Plaza del Ayuntamiento encontramos la Universidad de Vilnius. Vale la pena visitarla porque es una de las más antiguas de Europa del Este:

Y después de visitar la Universidad seguimos recorriendo las calles y callejones de la cuidad, perdiéndonos en cada rincón que nos ofrecía y disfrutando de un clima de verano bastante agradable! (no pasábamos de los 22 grados, una “chulada” como decimos en mi tierra!)


Obras de arte por las calles y callejoncitos de la ciudad
Arcoíris en Vilnius

República de Užupis

No podía ir a Vilnius y no visitar la República de Užupis! Al igual que en Christiania en Copenhague, Užupis se proclamó independiente de Lituania en 1997, considerándose un Estado soberano (tienen su propio himno, su propia constitución y su propia bandera, que por cierto, cambia con cada estación del año!) pero sin ser reconocido de forma oficial. 

En su origen, Uzupis era un barrio judío, pero con el paso de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial la zona quedó abandonada. Era un entramado de calles sucias, degradadas, con poca infraestructura y mucha delincuencia. Pero como ocurrió con otros barrios similares en otras ciudades europeas, esa marginalidad atrajo también, poco a poco a numerosos artistas que con el paso de los años lo convirtieron en un lugar atractivo y bohemio. Y ese es el ambiente que se percibe cuando se pasea por sus calles.

Más allá de un concepto “radical” para muchos y el río que la separa de la ciudad de Vilnius (de hecho Uzupis significa “del otro lado del río “ ) la visita a la plaza principal con el Ángel y los diferentes puntos de interés se ven en unos pocos minutos, así que cuando anden por Vilnius no pueden perderse el visitar este lugar!

Coronando la entrada al barrio se encuentra la estatua del Ángel de Uzupis, que está soplando una trompeta parada sobre un huevo.

Y es así como termina mi viaje a Vilnius, una de las capitales de las Repúblicas bálticas, cuyo casco histórico se recorre en unas cuantas horas. Espero que toda la información sea de ayuda y no duden en contactarme para cualquier aclaración en caso de que tengan pensado visitar esa ciudad. Por ahora los dejo porque voy en camino hacia Riga, Letonia y nos separan 300 kilómetros (alrededor de 4 horas en autobús!). Ya les platicaré cómo me fue en Riga en mi próximo post!

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