Qué ver en Trieste en 2 días

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En algún lugar entre Trieste y Eslovenia

Pasé un fin de semana inolvidable en esta hermosa ciudad con dos amigas. Tengo muchos años viviendo en Italia y desde que estaba en México quería conocer Trieste ya que un gran amigo era de aquí y siempre que platicaba con él no paraba de decirme cuánto era bella su amada ciudad…y tenía razón! Trieste es una ciudad pequeña, pero encantadora, que te dejará con ganas de visitarla de nueva cuenta y descubrir sus lugares más recónditos.

Tomamos un vuelo con Alitalia desde la ciudad de Roma. Ese día llovía a cántaros, así que el vuelo con muchas turbulencias duró, afortunadamente, sólo una hora!

Feliz, feliz, feliz antes del despegue
Con mi querida amiga Yuni, ya en el avión

Llegando al aeropuerto de Trieste nos esperaba mi querida amiga Liz. En el trayecto del aeropuerto a su casa nos paramos a un costado de la carretera para admirar paisajes como este:

Del lado izquierdo, nuestra anfitriona Liz.

Les haré el recorrido desde el primer día que llegamos (que fue un día viernes). Por la noche, nuestra amiga Liz nos llevó a cenar a un delicioso restaurante de comida japonesa. Saliendo de ahí, fuimos por una “aperitivo” (así llaman los italianos a las “tapas” o “entradas”) en un hotel en el centro de la ciudad, el Savoia Excelsior Palace. Yo no soy muy asidua a frecuentar estos lugares, pero debo confesarles que el aperitivo no nos costó tan caro y vale la pena entrar para tomarse un drink y “picar” algo antes de empezar la noche.

Pedí un tequilita reposado…nunca olvido mis raíces!
Dentro el “Savoia Excelsior Palace”

La mañana siguiente nos esperaba un paseo por Eslovenia, para ser precisos, en el parque de la reserva natural Regional de “Val Rosandra”, un lugar donde se practica paracaidismo y que tiene unas vistas espectaculares del mar y de la montaña. Pero antes de empezar con el tour, no podía faltar el desayuno estilo italiano: mi cappuccino y mi “brioche” con mermelada estilo Trieste:

Mi cappuccino hecho con el café originario de Trieste llamado “Illy”…riquísimo!
Cruzando la frontera…
Llegamos a este lugar con su mirador espectacular. Del lado izquierdo las montañas y del lado derecho el mar…

A pocos kilómetros de Trieste, en el ayuntamiento de San Dorligo della Valle, nace este precioso lugar llamado “Val Rosandra-Dolina Glinščice”, que es, como les comentaba anteriormente, una reserva natural, misma que cuenta con una hermosa cascada y una vista impresionante de las montañas y el mar que rodean Trieste y esa parte de Eslovenia:

Hacía un poco de viento…sólo un poco jaja
Las tres, felices por este reencuentro

El Castillo de Miramar

Saliendo de la Valle, fuimos a otra visita obligada en Trieste: el castillo de Miramar, mejor conocido como la residencia de Carlota y Maximiliano de Habsburgo.

Llegando al castillo de Miramar

Este castillo fue hecho al gusto de Fernando Maximiliano de Habsburgo, hermano menor de Francisco José (el esposo de la princesa Sisi). La esposa de Maximiliano, Carlota, lo decoró de manera impresionante y en el interior del castillo aún se pueden encontrar los muebles originales y decoraciones de la época.

La historia de la vida de Maximiliano se narra en el interior del castillo. Mientras lo recorres, los guías te platican de cuando su hermano fue a visitarlo a Trieste, de su pasión por la botánica y la navegación, así como cuando viajó a México para nunca hacer retorno (Maximiliano quiso ser impuesto como emperador de México por el ala conservadora del país que en esa época se oponía al gobierno del liberal Benito Juárez. Fue apoyado en su momento por Napoleón III). Al final, traicionado por los mismos personajes que lo llevaron a México para nombrarlo emperador, así como por las tropas de Napoleón III, la vida de Maximiliano termina en fusilamiento en Querétaro, México en 1867.

El interior del castillo es de una elegancia exquisita. Muebles y pinturas de la época siguen intactos y se puede ver con detalle cómo transcurrían sus días el archiduque y su esposa:

Interior del castillo
Los baños del castillo
La oficina de Maximiliano y su vista al mar
La oficina de Carlota
Detalles en el techo de una de las recámaras del castillo: el de la pintura es Maximiliano
Con mi hermosa amiga Liz en una de las alas externas
Posando y riéndonos
Una tarde maravillosa con estas dos chicas!
La vista y los jardines son bellísimos

Para más información de este hermoso lugar (horario de visita, costos del boleto y tours) pueden contactar el siguiente link : https://www.turismofvg.it/Castelli/Castello-di-Miramare

El Puerto o “Molo Audace”

Atardecer en el puerto

Saliendo del castillo nos dirigimos al puerto de Trieste mejor conocido como “Molo Audace”. Desde aquí puedes admirar un hermoso atardecer y contemplar al mismo tiempo la Plaza de la Unidad (de la cual les platicaré más abajo) que está justo enfrente.

James Joyce vivió aquí y decía: “la mia anima è a Trieste” (mi alma está en Trieste)

Después de dar un paseo por el puerto nos dispusimos a comer un aperitivo en un negocio de comida italiano llamado “Eataly”:

Plaza de la Unidad de Italia (o “Piazza dell’Unità)

La luna en “Piazza dell’unità”

Esta preciosa plaza es, sin duda, la atracción principal de Trieste. Está justo frente al mar y dar un paseo al caer la tarde está entre las cosas que debes hacer si visitas esta ciudad.

Hace algunos años se llamaba “Plaza Grande” y hoy es el centro administrativo de la capital de la Región “Friuli-Venezia-Giulia”, pues alberga el edificio del ayuntamiento, la prefectura y la junta regional.

A parte de ser una de las plazas más grandes de Italia es también una de las más bellas que he visitado. No se la pueden perder si tienen planeado pasar unos cuantos días en Italia. Aunque Trieste no esté catalogado como una ciudad “must to visit” (como Roma, Venecia o Florencia) sí vale la pena perderse entre sus calles y sobre todo tengan la certeza de que no estará abarrotada de turistas como las ciudades que mencioné en párrafos anteriores.

Y el último día en Trieste no pudo terminar de la mejor manera: nuestra amiga Liz nos llevó a unas termas bellísimas a unos cuantos kilómetros del aeropuerto. Cerramos con broche de oro este viaje!

Leer un libro de Pino Cacucci no puede faltar en mis momentos de relax
Las tres mosqueteras en un momento de relax
Arrivederci Trieste!