Israel en 3 días

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Qué súper viaje, el primero del año 2020! Aún estoy asimilando todo lo que ví y recorrí en tres días de full immersion de los lugares a visitar en este país. Me dejó con un gran sabor de boca. Hace unas semanas el mundo tendía de un hilo por las acciones de algunos líderes mundiales y viajar a Israel no era muy buena idea. El boleto lo había comprado unas semanas antes de que se desatara esta “crisis” internacional y por poco pensé en no viajar. Qué bueno que no fue así…¡me hubiese arrepentido!

Tomamos un avión con Alitalia desde el aeropuerto de Roma Fiumicino. La duración del vuelo fue de 3 horas y media. Por cierto, creo es la primera vez me toca viajar en un avión casi vacío porque éramos, al máximo, ¡25 pasajeros! ( esto debido a las tensiones diplomáticas de las que les platicaba al inicio del post…o al menos eso quiero creer):

Llegamos en tiempo a la terminal 3 del aeropuerto internacional de Tel Aviv “Ben Gurion”, pequeño pero muy moderno y con instalaciones bien cuidadas:

MIGRACIÓN:

No me hicieron muchas preguntas al ingresar al país (¡las preguntas me las hicieron al salir! chequen la última parte de este post). No me sellaron el pasaporte pero te dan una especie de visa que deberás mantener todo el tiempo contigo junto con tu pasaporte durante tu estancia en Israel:

Siguiendo las indicaciones al salir del aeropuerto encontrarás fácilmente la estación de trenes que se encuentra en su interior y que te lleva a varias partes de Israel incluyendo el centro de Tel Aviv. No gastes dinero tomando un taxi, son bastante caros (el precio por trayecto no baja de 40 euros y toca siempre negociar con el taxista para no llevarse “sorpresas” y uno que otro enojo). Toma un taxi sólo si tu vuelo llega muy tarde, o viajes un viernes por la tarde-noche en pleno sabbat, donde toda actividad se paraliza desde que se oculta el sol el día viernes hasta la tarde del sábado. Puedes adquirir en las máquinas expendedoras de boletos por 13.50 séquels (alrededor de 3 euros) un boleto de ida hacia el centro de Tel Aviv.

HOSPEDAJE:

Después de 15 minutos de trayecto nos bajamos dos paradas antes de la estación central y caminamos hasta el hostal que reservamos a través de Booking que es el Abraham Hostel Tel Aviv . Lo recomiendo ampliamente: las habitaciones son bastante amplias, tienen una cocina compartida en cuyo interior hay un bar, futbolitos y ¡hasta hamacas para descansar!. El ambiente es muy bueno, ideal para conocer personas de todo el mundo. Nosotros estuvimos por dos noches y costó al rededor de 50 euros por persona con el desayuno incluido. Los chicos y chicas que lo administran son súper amables y te ayudan en todo lo que necesites. Del otro lado de la calle hay restaurantes, tiendas y una oficina de correos donde puedes cambiar tus euros o dólares por moneda israelí. Cruzando la calle hay también una pequeña tienda donde puedes comprar lo necesario (fruta, pan, embutidos, etc.) a precios súper económicos para preparar tus alimentos en la cocina del hostal en caso de que no quieras gastar mucha plata en restaurantes.

Este hotel tiene además una terraza en el cuarto piso con una vista súper linda de la ciudad, sobre todo cuando los edificios en el centro de Tel Aviv se iluminan al caer la noche:

Tratamos de descansar toda la noche porque al día siguiente nos esperaba una buena madrugada: visitaríamos el Parque Nacional de Masada, la Reserva Natural de En Gedi y el Mar Muerto y para ello teníamos que levantarnos ¡a las 3 de la mañana! así que no obstante no podíamos dormir por la emoción de esta nueva aventura, tratamos de relajarnos y descansar, al menos, unas 6 horas.

PARQUE NACIONAL DE MASADA

Nuestro guía de turistas llegó puntual a recogernos en el hostal a las tres de la mañana. Serían dos horas de camino desde Tel Aviv hasta la fortificación de Masada, así que, gracias a los consejos de algunas personas que viajaron antes que nosotros, íbamos preparados con una botella grande de agua y algunos carbohidratos en forma de galletas para resistir la caminada de todo el día. Nosotros quedamos muy felices con el tour y ¡lo recomendamos ampliamente! lo hicimos a través de Get Your Guide y quedamos más que encantados. Llegamos al parque de Masada a las 5 de la mañana y adquirimos nuestros boletos (no estaban incluidos en el tour). El parque abrió sus puertas a las 5:30 de la mañana y…¡empezaba la aventura!:

Declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el año 2001, Masada fue el último bastión de la lucha de los judíos contra el imperio romano. Su derrota significó el fin del reino de Judea. Construida bajo el gobierno de Herodes, Masada fue erigida siguiendo el estilo de las construcciones romanas en Medio Oriente. Sus campos, fortificaciones y sus rampas constituyeron en su época el mejor sistema de defensa jamás construido.

Ya nos habían advertido: la subida dura casi una hora. Me paraba de vez en cuando para tomar un poco de aire (¡tengo una pésima condición física, lo corroboré con esta subida!) pero valió la pena. El amanecer y el paisaje que vi desde la cima no los olvidaré nunca:

Mosaicos y vestigios de la época bizantina

RESERVA NATURAL EN GEDI

Terminamos nuestro recorrido en el parque de Masada a las 8:30 de la mañana y nos dirigimos hacia otro lugar bellísimo: la Reserva Natural En Gedi.

Esta Reserva se localiza al este del Desierto de Judea a orillas del Mar Muerto. Cubre un área de 1435 hectáreas y fue nombrado Reserva Natural Protegida en el año 1971. Gran variedad de flora y fauna encontramos en el lugar:

Como información, la entrada a esta Reserva tampoco estaba incluida en el tour.

La Reserva abarca Dos Valles: el de Wadi David en el norte y el de Wadi Arugot en el sur. Cuatro cascadas se encuentran dentro la reserva. Todas ellas generan, aproximadamente, 3 millones de metros cúbicos de agua al año.

Pequeña cascada a la entrada del Parque

Como niña chiquita disfrutando de la cascada. En la foto de abajo, una roca en forma de corazón y al fondo el Mar Muerto: esta foto es crédito de una chica americana que conocí en este viaje y a quien mando muchos saludos: gracias Kristi!

Terminamos el tour por la Reserva Natural y nos dirigimos a un lugar que esperaba conocer desde hace años: el Mar Muerto. Nadar (o flotar) en él me hacía mucha ilusión así que, ¡para allá nos encaminábamos!.

MAR MUERTO

Hicimos una pausa por la carretera para admirar la sal a orillas del Mar Muerto.

Una de las razones por las que éste Mar es tan salado es porque está ubicado en una cuenca hidrográfica endorreica, es decir, no tiene salidas. Los minerales que desembocan en él se quedan allí para siempre.

El Mar Muerto, el lugar más bajo del planeta, con 450 metros sobre el nivel del mar. Pude corroborar que sin el más mínimo esfuerzo ¡puedes flotar!

Ya había escuchado de las propiedades del Mar Muerto: sus aguas son ricas en calcio, magnesio, potasio y cromo, una composición diferente a la del agua de mar. No dudé en ponerme una mascarilla…mi piel quedó ¡lisita, lisita!

¡Comer con vista al Mar Muerto no tiene precio!: Falafel, pollo frito y arroz, acompañado de una cervecita israelí…¡salud!

De camino al hotel.

ATARDECER EN OLD JAFFA

Después del viaje a Masada, En Gedi y el Mar Muerto regresamos al hotel ¡fritos! (del cansancio). Al día siguiente teníamos el día libre así que dormimos hasta tarde. Como a eso de las 3 empezamos a dar una vuelta por Tel Aviv, cerca del puerto y de las playas más representativas de la ciudad.

Vista del Parque Charles Clore

Al fondo se alcanza a ver el Puerto de Jaffa, el más antigüo del mundo. Se cuenta que el nombre de la ciudad, llamada Yafo en hebreo y Jope en el Nuevo testamento, proviene de Jafet, uno de los tres hijos de Noé, o bien del vocablo hebreo “yafá” que significa “hermosa”. Jaffa es conocida como el puerto del cual zarpó Jonás en su intento de huir, tras haber sido llamado por el Señor a predicar el arrepentimiento de los habitantes de Nínive (Jonás 1:3). La historia cuenta que estando Jonás en la embarcación, se levantó una tormenta y fue echado por la borda. Lo tragó un pez gigantesco, dentro del cual estuvo durante tres días.

JERUSALéN

Creo que Jerusalén me agarró por sorpresa o más bien, nunca imaginé que esta ciudad me impactaría así tanto de querer soltar las lágrimas. Haciendo a un lado la religión (seas creyente o no) y los grandes problemas políticos y sociales que se viven en esta parte del globo terráqueo, se tiene que hacer un viaje de REGLA a esta ciudad al menos una vez en la vida. Quedé maravillada por su historia: es el único lugar en el mundo donde conviven seguidores de las tres grandes religiones monoteístas: Cristianismo, Judaísmo e Islamismo. El sentimiento que me entró al recorrer las calles de la ciudad vieja al parecer se llama “Kama Muta”: es un término que proviene del sánscrito que significa “conmoverse, llenarse de amor o admiración”. Los expertos dicen que es la emoción universal más intensa, porque define ese instante en el que nos sentimos tan llenos de afecto, de sorpresa o admiración hacia algo o alguien que no tardan en asomar las lágrimas a nuestros ojos. Bueno, pues eso es exactamente lo que me pasó cuando visité la Ciudad Vieja de Jerusalén. Y no es que yo sea o me considere una persona religiosa: es porque la energía que se respira en ese lugar no la había sentido en algún otro lugar en el mundo. De verdad recomiendo ampliamente hacer un tour por Jerusalén cuando tengan oportunidad de viajar a Israel: ¡no se arrepentirán! Yo lo hice siempre a través de Get Your Guide, un tour de tres horas a un módico precio. Nuestro guía, Josef, nos dió un súper tour! lo recomiendo ampliamente.

Lloviznava y salía el sol a ratos…así nos recibió Jerusalén.

Entrada al Muro Occidental, el lugar más sagrado para los hebreos

El Muro de los lamentos o de las lamentaciones, dividido su ingreso para hombres y para mujeres.

El nombre en hebreo del Muro de los Lamentos significa “Muro occidental”. En la guerra judeo-romana, cuando las legiones del emperador Vespasiano destruyeron el templo, sólo una parte del muro exterior quedó en pie. El entonces general Tito dejó este muro para que los judíos tuvieran el amargo recuerdo de que Roma había vencido a Judea (de ahí el nombre del Muro de las Lamentaciones). Los judíos sin embargo lo atribuyeron a una promesa hecha por Dios, según la cual siempre quedaría en pie al menos una parte del sagrado templo como símbolo de su alianza perpetua con el pueblo judío. Los judíos han orado frente a este muro durante los últimos dos mil años, creyendo que este es lugar accesible más sagrado de la tierra, ya que no pueden acceder al interior de la Explanada de las Mezquitas, que sería el lugar más sagrado de todos.

Pasamos la entrada a la parte musulmana de la ciudad vieja de Jerusalén. Ahí pueden entrar sólo los musulmanes. Dentro de se encuentra la mezquita de Al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado para los musulmanes después de la Meca y la Medina.

Ahora entramos a la parte cristiana de la ciudad. Empezamos a recorrer la Via Dolorosa, calle que se ha tomado, tradicionalmente, como parte del itinerario que hizo Cristo cargando con la cruz camino a su cruxificción. En la misma se encuentran marcadas nueve de las 15 estaciones del Viacrucis. Las estaciones restantes se encuentran dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro, de la cual les hablaré más adelante.

Lugar donde Poncio Pilato condenó a Jesús de Nazareth

Entrada al barrio eritreo dentro la parte cristiana de la ciudad Vieja en Jerusalén.

La Iglesia del Santo Sepulcro, conocida también como Basílica del Sepulcro es el lugar más sagrado para los cristianos. Mandado construir por Elena, la madre del Emperador Constantino, se encuentra actualmente bajo custodia de diversas confesiones cristianas entre ellas, católicos, armenios ortodoxos y ortodoxos.

El lugar, llamado también Gólgota (en arameo, Golgotha, ‘calavera’), es el punto exacto donde —según el Evangelio— se produjo la Crucificción, sepultura y resurección de Cristo.

Fachada lateral de una parte de la Ciudad vieja de Jerusalén

Despidiéndome de la ciudad de Jerusalén en un día lluvioso donde el sol salía a ratos.

REGRESO AL AEROPUERTO Y FIN DEL VIAJE

Mi regreso al aeropuerto no fue desde Tel Aviv, donde me hospedé por tres días, sino desde Jerusalén ya que el tour terminaba en esa ciudad. Teniendo el vuelo de regreso un viernes tuve que apresurarme a tomar el autobús que va hacia el aeropuerto antes de que comenzara el Sabbat, la tradición sagrada de los judíos donde toda actividad se paraliza desde el viernes en cuanto se oculta el sol hasta el sábado por la tarde-noche.

El autobús 485 que parte justo enseguida de la estación central de autobuses de Jerusalén te lleva directamente al aeropuerto internacional de Tel Aviv. El boleto me costó 20 sequéls (alrededor de 5 euros) y lo puedes adquirir con el chofer dentro el mismo autobús. El trayecto dura aproximadamente una hora.

Camino al aeropuerto

Unos doritos nachos para quitar un poco el hambre a mitad de camino jeje.

Al momento de salir del aeropuerto, una chica, oficial de migración me hizo un montón de preguntas al haber visto mi pasaporte con los sellos de entrada y salida de países como Jordania, Emiratos Árabes, Marruecos y Egipto. Tengan en cuenta que este tipo de entrevistas se las pueden hacer, ya sea al llegar al aeropuerto de Israel o a la salida, como fue en mi caso: no se pongan nerviosos o nerviosas y respondan a las preguntas con toda naturalidad (¡el que nada debe, nada teme!). Después de responder que no tenía familiares o amigos en aquéllos países y que había viajado sólo por turismo, me deseó un buen viaje. De suerte llevaba buen tiempo para viajar y no tuve retrasos, porque la entrevista duró, al menos, unos 20 minutos y estuve otros cuarenta minutos en el control de seguridad antes de abordar el avión.

Ya dentro el aeropuerto mandé esta postal a mi abuelita que está en México: su sueño más grande era conocer Tierra Santa.

Monedas israelíes.